Sobre Maruja
Una invitación a volver a mirar.
“Nuestro destino nunca es un lugar, sino una nueva forma de ver las cosas.”


Hola, soy Vale.
Maruja nace en el taller del fondo de mi casa, entre arcillas, esmaltes, vidrios antiguos y muchas pruebas.
Hago objetos de cerámica y tulipas recuperadas. Cada pieza empieza con un encuentro: una tulipa que aparece, un vidrio que me llama la atención, una forma que pide ser mirada de nuevo.
A veces viene de un remate, de una feria, de una casa, de una historia propia o de una historia que no conozco. Pero siempre trae algo.

Una invitación a volver a mirar
Maruja nace del deseo de resignificar lo que ya existe: reutilizar materiales antiguos, darles una nueva vida y hacer que vuelvan a encenderse de otra manera.
Me gusta trabajar desde lo que encuentro. Mirar las formas, las marcas, los colores y las texturas de cada vidrio. Probar tamaños, bases, proporciones, esmaltes. Intentar escuchar qué pide cada tulipa.
Algunas piezas van hacia algo más simple. Otras piden una forma más jugada. Algunas son sutiles, otras enormes. Cada una abre su propio camino.

Piezas únicas, diseños propios
Las bases son diseños propios, hechas a mano y esmaltadas.
Cada pieza es irrepetible: por la tulipa antigua, por el trabajo manual, por el comportamiento de los esmaltes en el horno y por las decisiones que aparecen en el proceso.
Me interesa crear objetos únicos, con carácter, color e historia. Piezas diferentes para la casa, pensadas para quienes buscan algo que destaque, que transforme un rincón y que genere algo cuando lo mirás.

Una forma de permanecer
Maruja también tiene algo de memoria.
Maruja es como le decimos a mi abuela, y también su manera de atesorar: vajilla, mantelitos, recetas, lentes, pequeños objetos cargados de historia.
Quizás por eso el proyecto también va de guardar, transformar y volver a mirar. De encontrar belleza en objetos que ya existían, y darles otra vida desde la cerámica, el vidrio y la luz.

